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SEP
2025

Domingo 21de Setiembre de 2025



“Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero”, es una indicación normativa para quienes seguimos su camino. Cuando Dios llama a vivir un determinado proyecto de vida incluye en el mismo el compromiso ineludible con la dignidad humana, no es lugar común invocarla e invitar a promoverla, en su respeto se juega el sentido mismo de la vida. El Dios que se nos revela en Jesús no es un tirano programador de conciencias, ni se satisface con el servilismo y con la miseria, es un Padre que tiene en la dignidad humana su más profunda y comprometedora sacramentalidad, el rostro de Dios es el del prójimo que requiere ser reconocido como humano merecedor de todo bien.  Nuestra vida no puede tener dos fines últimos, sólo podemos tener uno. Todos los demás objetivos tienen que ser penúltimos, es decir, orientados al último y definitivo,

Seguir a Jesucristo no es una religión más, como algunos han querido manipularla, secuestrándole la profecía evangélica. El cristianismo es la adhesión integral del creyente a él, a su causa, a sus opciones, a sus conductas, es una pasión  interpersonal y comunitaria que nos adhiere a su proyecto de plena humanidad y de plena divinidad: 

Disponernos también nosotros, cada uno de acuerdo con nuestras posibilidades, a poner en práctica las enseñanzas de Jesús para que se vaya logrando en nuestras relaciones sociales este anhelo que corresponde a la voluntad de Dios.

“Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos”. 


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